Sistemas de construcción de la Real Armada

Guillermo Nicieza

 

La creación de la Real Armada en el seno del reformismo naval borbónico, tras terminar la guerra de Sucesión española, fue una exigencia práctica y una necesidad ante el acuciante estado de la marina de guerra de España, y dio inicio al cambio de paradigma del galeón de guerra al navío de línea, para lo que contó con grandísimos ingenieros y técnicos.

Uno de los primeros, al servicio de Felipe V, sería José Antonio de Gaztañeta e Iturribalzaga (1656-1728), marino e ingeniero español, oficial de la Real Armada, gran tratadista de la construcción naval e inventor del sistema o patrón español. Desde 1702 sería superintendente de fábricas y plantíos de la costa cantábrica y se encargaría de modernizar y gestionar los astilleros y madereras de Cantabria, el puerto de Castilla. Una de sus primeras medidas, y más acertadas, siguiendo la línea lógica de la idea del centralismo borbónico, fue reunir la construcción naval de Cantabria en el astillero de Guarnizo, ampliándolo a lo que acabaría siendo el pueblo de El Astillero. Posteriormente, proyectó la construcción de varios prototipos de navíos de línea en Zorroza, Pasajes y Orio, aunque la guerra interrumpió su labor.

Al terminar la guerra de Sucesión, se creó por orden real la Secretaría de Marina, equivalente a un ministerio, al frente de la cual se puso a Bernardo Tinajero y, posteriormente, a José Patiño, como intendente general de la Marina Real. Antonio de Gaztañeta contó con el fiel apoyo de ambos altos funcionarios para aplicar sus medidas y, en 1712, presentaba sus revolucionarios planos de construcción: Proposiciones de las medidas arregladas a la construcción de un bajel de guerra de sesenta codos de quilla. En estos tiempos, la recién creada Real Armada contaba con una veintena corta de buques, pero ni un solo navío de línea.

El cardenal Alberoni, italiano al servicio de España, uno de los más influyentes consejeros de Felipe V, mano derecha de su esposa, Isabel de Farnesio, y principal consejero de Felipe V, fue el principal valedor en estos momentos del cambio de paradigma del galeón al navío, e impulsó la adopción, por consejo de Gaztañeta, del navío de línea como la referencia de unidad operativa.

Durante década y media el trabajo renovador de Gaztañeta se puso en práctica en los astilleros de Santoña y Pasajes, destacando en la fabricación de los buques de guerra una visión científica y orientada a la eficiencia del sistema de construcción, abandonando el tradicional sistema del siglo xvi de la regla uno-dos-tres (1 de manga por 2 de quilla por 3 de eslora) para adoptar uno más novedoso que aumentaba el tonelaje sin ceder velocidad, que se bautizaría con su nombre: el sistema Gaztañeta, o español.

 

(Fragmento del artículo publicado en el número 9 de nuestra revista. Para leer más, haz click a continuación).

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