La batalla de Bicoca. 27 de abril de 1522

Francisco Hernández

La batalla de Bicoca ocurrió en el ámbito de la guerra de los Cuatro Años, cerca de la localidad del mismo nombre, situada en el antiguo Milanesado. El ejército compuesto por las fuerzas combinadas de Francia y la República de Venecia se enfrentó al ejército imperial español al mando de Próspero Colonna (mercenario militar al servicio de la corona española). Merced a una mejor táctica, las tropas de Carlos V lograron una aplastante victoria que precedió a la decisiva batalla de Pavía (ocurrida en 1525). Y, como siempre en esa eterna guerra italiana, todo aquel desastre empezó por un exceso de confianza francés. Tras ser desalojados de Milán y Parma recientemente, los franceses se propusieron a principios de 1522 recuperar el terreno perdido con la ayuda de un gigantesco ejército de mercenarios suizos, cuya habilidad con las picas había revolucionado los campos de batalla europeos. En ese momento se les consideraba la mejor infantería mercenaria de Europa; y eran la mejor baza con la que contaba Francisco I de Francia.

El ambicioso rey francés vio la ocasión perfecta para apropiarse de la mayoría de los reinos italianos. La guerra resurgía de forma continua cada vez que Francisco I reunía fondos para levantar un nuevo ejército, pese a sus trágicos desenlaces en el campo de batalla. Dos derrotas casi seguidas, Bicoca y Pavía, demostraron al galo que, aunque Carlos era joven, contaba con temple y estaba respaldado por una brillante generación de consejeros y militares.

Al comienzo de la guerra en 1521, el emperador Carlos V y el papa León X unieron fuerzas contra el ducado de Milán, principal posesión francesa en Lombardía. Un gran ejército papal al mando del marqués de Mantua, junto a tropas españolas procedentes de Nápoles y otros contingentes menores del resto de Italia, se concentraron cerca de Mantua.

Las fuerzas alemanas enviadas al sur por Carlos cruzaron junto a Valeggio, en territorio veneciano, sin ser molestadas. Las fuerzas papales, españolas y alemanas, combinadas bajo el mando de Próspero Colonna, penetraron entonces en territorio francés.

Para el otoño de 1521, el ejército de Lautrec (comandante de las tropas francesas), que mantenía una línea defensiva desde el río Adda hasta Cremona, comenzó a sufrir deserciones masivas, particularmente entre los mercenarios suizos. Colonna aprovechó la oportunidad que se le ofrecía y avanzó con el ejército imperial junto a los Alpes para dar caza a Lautrec. El comandante francés, sin infantería y abrumado por el volumen del contingente español, se retiró a Cremona con doce mil hombres.

(Fragmento del artículo publicado en el número 9 de nuestra revista. Para leer más, haz click a continuación).

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